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jueves, 18 de julio de 2013

18 de Julio, día de la resistencia antifascista

El 18 de Julio de 1936 aparece en nuestra memoria colectiva como el día del golpe de estado dado por los generales franquistas del ejército español contra el Frente Popular y a la larga contra la República Española y contra la democracia. Sin embargo el 18 de Julio es mucho más, también marca el inicio de la resistencia antifascista contra el golpe y por la democracia.

Antifascistas madrileños

Durante las siguientes semanas al golpe, en aquellas zonas donde el movimiento obrero estaba más extendido y mejor organizado se dio un hecho sin precedentes en la historia de España. Por primera vez y de forma espontanea, el pueblo español se echó a las calles a pedir las armas para luchar contra el fascismo y el golpe de estado, de esta forma el golpe dado por los generales sublevados fracasaría al no triunfar en toda España, es más, la mayor parte del territorio y la mayor parte de la población se situó en el lado republicano, de esta manera fracasará el golpe de estado, lo que a la larga supondría el inicio de la guerra civil, la guerra más sangrienta vivida en España.

Si nos fijamos en las zonas que apoyan a la república y que se manifiestan contra el golpe podemos ver que son las zonas más industriales (Cataluña, Madrid, Valencia, País Vasco, o Asturias), es decir, donde el movimiento sindical y político tiene más fuerza. Si observamos la historia de España todos los golpes y algaradas protagonizadas por el ejército triunfan sin apenas resistencia, sólo con la organización de la clase trabajadora a través de sus sindicatos de clase –CNT y UGT- y de sus partidos políticos de carácter obrero –PCE, PSOE o POUM- se consiguió frenar el atentado a la democracia.

Mapa de la división de España tras el golpe de estado y la resistencia antifascista.


El heroico papel de aquellos que salieron a la calle a luchar contra la injusticia no se puede entender sin el papel de las organizaciones de clase que llevaban años madurando y aprendiendo de experiencias como la Italiana o la Alemana, el 18 de Julio de 1936 se convierte en un hito para la historia del antifascismo mundial, siendo la primera vez en la historia que el fascismo es frenado por la movilización de la clase trabajadora. Cientos de miles de hombres y mujeres de toda clase y distinción se convirtieron automáticamente en ejemplo para los trabajadores del mundo, llegando a tal punto su ejemplo, que más de 50.000 hombres y mujeres de todo el mundo se alistaron voluntarios para socorrer a la república de manos de las Brigadas Internacionales organizadas por la Internacional Comunista.

Imagen de la llegada de la Brigadas Internacionales

La solidaridad de los trabajadores del mundo sólo fue respaldada por la de un estado, la Unión Soviética, las democracias occidentales dieron la espalda a la República, la no intervención de Inglaterra y Francia supondría finalmente el fracaso de la República en la guerra civil, mientras, Italia y Alemania enviaban miles de soldados y de maquinaria bélica que acabaría destrozando a la República.

Sin embargo la historiografía revisionista –que no dudemos que es la imperante en librerías y bibliotecas de nuestro país- niega el papel de estos héroes de la democracia, apuntando que la guerra civil española  se dió, o bien por los “fracasos” de la república o por las intentonas del movimiento obrero de tomar el poder, como en Octubre de 1934. Nada más lejos de la realidad, si la guerra civil se produjo hubo un único sujeto responsable, aquellos que dieron el golpe de estado contra el orden legítimo de la República Española. Tampoco olvidemos que aquellos que respaldaron el golpe fueron los oligarcas y la iglesia católica.

A día de hoy, lo más lamentable que debemos sufrir los antifascistas españoles es el olvido y entierro de la memoria de aquellos que lucharon por la democracia, empezando su sacrificio tal día como hoy hace 77 años, el 18 de Julio de 1936. A día de hoy, tras tres cuartos de siglo, el estado español no reconoce a los luchadores por la democracia,  mantiene estancada su memoria y sus cuerpos fusilados en las cunetas de las carreteras españolas. Si vemos lo ocurrido en otros países europeos no puede más que caérsenos la cara de vergüenza, pero lo cierto es que aquí venció el fascismo, y que tras el fin del franquismo, ningún gobierno se ha preocupado de forma seria por recuperar la dignidad de todos aquellos caídos por la democracia, mientras los herederos de este régimen, desde el punto de vista político –el Franquista Fraga fue enterrado con honores de estado el año pasado- y el económico –si repasamos la lista del Ibex 35 y de sus directivos podemos ver qué papel tuvieron ellos o sus predecesores en el franquismo- siguen gobernando y mandando en este país.


Hoy más que nunca debemos recuperar la memoria de esos luchadores, que creían en otra España, en la España de los trabajadores, de la cultura, de la igualdad, de la solidaridad y de la democracia, esa España que el fascismo nos arrebató y que todavía no hemos reconquistado.


martes, 16 de julio de 2013

Reseña de "A Sangre y Fuego" de Enzo Traverso


Tras bastante tiempo sin actualizar el blog por fin publico una entrada que no es más que un trabajo de la carrera. Sin embargo, espero que con esta reseña del libro "A Sangre y Fuego" de Enzo Traverso, a alguno le entren ganas de leerlo, porque sin duda es una de las mejores obras de historia social escritas en el siglo XXI, imprescindible para conocer y entender la génesis del fascismo y del genocidio, ahí lo dejo:

TRAVERSO, Enzo, A sangre y fuego. De la guerra civil europea (1914-1945), Publicacions de la Universitat de València, Valencia, 2009 [2007].

Enzo Traverso es un historiador italiano nacido en 1957, de raíces profundamente marxistas, es hoy en día uno de los máximos exponentes de la historia social y cultural. Estudió en la Universidad de Génova y obtuvo su doctorado en la escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París. Actualmente es profesor de Ciencia Política en la Universidad de Picardía Julio Verne, en Francia, ha colaborado con multitud de universidades, entre ellas la universidad de Zaragoza. Empieza a publicar sus principales obras a finales de los noventa, centradas en el contexto de la “Guerra civil Europea” de 1914 a 1945, siendo los temas a tratar; la cuestión judía y sus intelectuales, los marxistas y la violencia. Forma parte de la nueva hornada de historiadores sociales que centran sus estudios desde una perspectiva cultural.[1]

(Enzo Traverso)

La obra a tratar A sangre y fuego fue editada por primera vez por Éditions Stock en 2007, y en castellano en 2009 a través de Publicacions de la Universitat de Valencia, traducida por Miguel Ángel Petrecca y revisada por Gustau Muñoz.

1. Líneas magistrales de argumentación.

Es una obra de síntesis que abarca las fechas ya mencionadas pertenecientes a lo que el autor denomina Guerra Civil Europea, su perspectiva no es lineal ni descriptiva, si no conceptual y analítica. Traverso va analizando diferentes puntos imprescindibles para entender este periodo histórico, teoriza que es una guerra civil y a partir de aquí va explicando los porqués de la violencia, sin centrarse únicamente en la víctimas si no en las culturas y en las mentalidades de los verdugos ¿Qué y quién genera esa violencia? ¿Cómo se llega a la guerra total? ¿Quién asume estos discursos y porqué los asumen? ¿Cómo actúan los vencedores tras la guerra? ¿Cuál es el papel del estado? ¿Y el de los intelectuales? Traverso intenta arrojar respuestas a estas preguntas y a
La primera guerra mundial por Otto Dix
muchas más que pocas veces se han realizado los historiadores, o que si se las han realizado no han llegado a una síntesis como la que recoge Traverso en A sangre y fuego. El libro está marcado por las contantes referencias bibliográficas a una infinidad de autores de todo signo e ideología, desde el católico alemán Carl Schmitt ideólogo del nazismo –el cual usa como referencia en todo el texto-, pasando por Keynes, Clausewitch, todo tipo de historiadores –marxistas, conservadores, liberales…- hasta el político “estalinista” italiano Palmiro Togliatti, además el libro está trufado de referencias culturales de cineastas, literatos, pintores o poetas de todo signo político.

2. 1914 como fecha de inicio

La fecha de inicio que pone Traverso a la guerra civil -1914- es significativa, ya que no todas las tendencias historiográficas están de acuerdo con este punto, en la propia Obertura del texto, Traverso hace una crítica al historiador conservador alemán Ernst Nolte –que es quien acuña en última instancia el término Guerra civil europea-, este argumenta que la fecha de inicio debería ser 1917, el año de la revolución rusa, según Nolte esta supondría el desequilibro político y social que desencadenaría la asunción del fascismo por parte de las clases dominantes italianas y alemanas frente a la amenaza bolchevique. Traverso y otros historiadores sociales –como E. Hobsbawm o J. Casanova-  argumentan que; primero es incomprensible la revolución de Octubre sin entender la primera guerra mundial, y que el fascismo no aparece únicamente por contraposición al bolchevismo, si no que sus raíces son mucho más profundas y provienen en gran parte de la experiencia dramática de la gran guerra. Uno de los puntos centrales del libro de Traverso es analizar como la cultura que genera la Gran Guerra –en el capítulo Imaginarios de Violencia- es precursora de la ideología fascista.

3. El término guerra civil europea

Traverso prosigue analizando el término Guerra Civil Europea. ¿Qué diferencias hay con una guerra tradicional entre estados? La diferencia fundamental –según el autor- nace de la naturaleza antagónica entre los contendientes, la guerra civil no busca una paz pactada que suponga pequeños avances o ventajas para el ganador, si no que esta solo se puede solucionar con la derrota total de uno de los dos bandos, la guerra civil enfrenta a dos “relatos” a dos concepciones de la sociedad, necesariamente uno debe de desaparecer, debe de ser totalmente derrotado para que el otro triunfe. Para el autor hay dos precedentes claros de guerras civiles europeas, la primera sería la Guerra de los treinta años en el siglo XVII, donde no solo se enfrentan los estados más poderosos de Europa, si no que determinó las premisas del estado moderno absolutista frente al feudal y también enfrentó dos visiones del cristianismo, la protestante y la católica, que profundizan mucho más allá que las meras visiones que cada uno de los contendientes tiene de la iglesia.

La segunda guerra civil europea comenzaría con la Revolución Francesa en 1789 y acabaría con la derrota de Napoleón en 1815 y el segundo tratado de París, otra vez vuelve a ser una guerra que no sólo enfrenta a estados, si no que enfrenta dos concepciones del mundo, la liberal impulsada por la clase emergente –la burguesía- y el Antiguo Régimen representado por las aristocracias, la nobleza y las monarquías europeas. El argumento liberal es simple y maniqueo, “amigos o enemigos de la libertad” esta dicotomía se repetirá en todas las guerras civiles.

Tras el fin de la segunda guerra civil europea se entraría en la llamada “Paz de los 100 años” que se mantendría hasta 1914 y que se sustenta en cuatro pilares fundamentales; el equilibro entre potencias, el patrón oro, la economía liberal unida a la revolución industrial y el estado de derecho con ciertas libertades constitucionales. Es falso que no haya guerras durante este periodo, pero las que hay que se basan en el absoluto respeto entre naciones “iguales”, que forman parte de un mismo corpus liberal y que mantienen un nivel similar de desarrollo de las fuerzas productivas. Durante esta paz se normativiza la guerra, se firman diferentes convenciones que hagan de estas guerras unos “duelos justos entre contendientes iguales”, las guerras de este periodo no pasan más allá de unas pocas batallas donde vence un contendiente que obtiene beneficios de una paz firmada entre el respeto mutuo, y donde los dos (o más) estados reconocen el honor del adversario. Este clima de paz generará una cultura y unas mentalidades que se romperán totalmente en la Gran Guerra.

4. La guerra total

La Gran Guerra es la primera guerra total de la historia, la primera que implica a los civiles de forma masiva y que mecaniza e industrializa los engranajes bélicos. Esta supone unos niveles de exterminio y destrucción jamás vistos. Pero ¿Existen precedentes de esta guerra total? Traverso nos demuestra que si, el más claro y cercano se da durante el siglo XIX en la colonización de África. Mientras en Europa la guerra es respetuosa y está normativizada, en África todo vale, civiles y soldados se confunden, según Traverso la diferencia sustancial radica en la percepción del otro. Mientras los europeos forman parte de una misma familia, comparten una historia y son “el adalid y cumbre de la civilización humana” los africanos son salvajes, que no se organizan como europeos ni responden a los mismos principios civilizatorios, por lo tantos son dignos de exterminio y deben ser culturizados y civilizados. Esta percepción del otro unido al desarrollo tecnológico hará que Engels profetizara en 1888 que la siguiente gran guerra europea enfrentaría a estados tan sumamente desarrollados y totalizados que llevaría a millones de muertos y a una destrucción total de Europa[2].

Para el autor con la llegada de la guerra total, los esquemas culturales europeos quedan destruidos, el progreso ha llevado a la mayor destrucción jamás vista, uno de los contendientes, la Rusia zarista, ha sido víctima de una revolución proletaria que rompe todos los esquemas clásicos y hace temer la expansión revolucionaria, además la guerra ha generado una “cultura de guerra” consistente en la “brutalización” del lenguaje y en la “militarización” de las formas de hacer política, ya no se enfrentan concepciones del liberalismo más conservadores o más progresistas, 1914 ha hecho que surjan a la palestra otras formas de hacer política que representan modelos de sociedad totalmente diferentes, según Traverso la Gran Guerra llevó a la lucha política total entre proyectos irreconciliables. La primera guerra mundial abre el periodo de la guerra civil europea (1914-1945) que está atravesada por la guerra entre estados, las guerras civiles dentro de estos estados, las luchas de liberación y todas estas a su vez transversalizadas por la lucha de clases. El clima de guerra civil es constante durante estos 31 años, a parte de las dos guerras mundiales hay multitud de guerras civiles en el periodo, desde la rusa –del 18 al 23- hasta la española –del 36 al 39-, que preconizará la segunda guerra mundial que es a su vez un compendio de guerras civiles, de liberación y entre estados.

5. La génesis del fascismo

Sin duda el espacio que tiene el fascismo y su surgimiento en el libro de Traverso es clave, sus análisis sobre el tema son esclarecedores y dignos de una reseña aparte:

5.1. Anomia y culturas de guerra

Según Traverso durante la guerra civil se alcanza la anomia, es decir la incapacidad de la estructura social de dar respuesta a parte de sus individuos que se ven incapaces de cumplir su función social, este término es clave para entender el surgimiento del fascismo, que a su vez es pieza indispensable en la guerra civil europea.

Soldados alemanes en la Gran Guerra, entre ellos un joven Adolf Hitler


Traverso analiza en su apartado “Culturas de Guerra” como la guerra total, la muerte masiva, mecánica de los contendientes, generará a posteriori una cultura en los combatientes inexplicable sin los preceptos de la guerra total. Estos soldados se convierten en outsiders tras la guerra, han sido víctimas del peor horror sufrido por la humanidad y además –en los países derrotados y en Italia con su “victoria mutilada”- ven como su nación es humillada por las cláusulas de guerra y azotada por las intentonas revolucionarias. Italia será el primer país donde uno de estos excombatientes, Mussolini, sea capaz de convertir ese sentimiento anómico en una propuesta política que finalmente recibirá el apoyo de las clases dirigentes y que adoptará por nombre Fascismo. Pero será la llegada de Hitler al poder en 1933, la que situé realmente al fascismo como un fenómeno internacional –de tal manera que los comunistas serán capaces de salir del sectarismo caracterizado por su ataque a la socialdemocracia y avanzarán hacia la táctica del frentepopulismo para combatir al fascismo-.

5.2. El miedo y el odio

El miedo es un término clave para Traverso, en los países derrotados es evidente que este miedo ante la adversidad,- ante la derrota, ante el castigo, ante la crisis económica del 29 y sus consecuencias, en general ante la imposibilidad del sistema resultante de la guerra de asumir la sociedad de masas y las reivindicaciones de los outsiders-, generará una histeria que será canalizada por los fascistas para tomar el poder y para edificar su sistema social. El miedo  se transforma en odio y este se desplaza hacia las minorías –como los judíos en Alemania- o hacia los comunistas. El odio a los judíos ya está patente en la sociedad alemana, Hitler lo exacerba y lo materializa, el miedo hacia los comunistas es potenciado por los poderes económicos que temen la expropiación de sus propiedades y asumido por las clases medias que tras la crisis económica se ven en riesgo de proletarización.

5.3. El estado excepcional

El nazismo en el poder se conforma como una dictadura, ya no clásica como analiza Traverso en el primer capítulo, si no como un estado excepcional, que se dota de un aparato legal para aquello que le interesa –mantener su sistema de propiedad- y de otro ilegal, mediante el cual elimina a los “enemigos del pueblo”, este genera que en Alemania durante el nazismo se viva un estado de guerra civil permanente, el otro, el chivo expiatorio, es negado, es eliminado sistemáticamente desde fuera de la ley, hay una legalidad para los alemanes que apoyan nazismo y un vacío legal para los enemigos, están fuera, deben de ser eliminados. La guerra se conforma así como el centro del mundo fascista, tiene su lógica si entendemos que el fascismo es propio e inconcebible sin la cultura de guerra que genera el conflicto del 14 al 18.

6. El papel de la juventud

Para ayudar a comprender como se generan estos cambios, me parece de vital importancia el capítulo que Traverso dedica a la Juventud Masculina, en el analiza como el crecimiento poblacional propio de esa pax burguesa  de los 100 años, acompañado de la revolución industrial y el consecuente desarrollo –sin parangón en la historia de la humanidad- de las fuerzas productivas hacen que la población se multiplique en los países europeos, la juventud en el periodo de la guerra civil europea, es sin duda el sector poblacional más importante no sólo por su número si no por su nivel de movilización y politización. Traverso analiza como los líderes bolcheviques en 1917 apenas superan los 30 años, al igual que los líderes fascistas alemanes e italianos cuando llegan al poder no superan los 40 años de edad, es la generación de la Gran Guerra, que está rompiendo con la generación anterior, la decimonónica del duelo justo entre enemigos iguales.

7. La guerra total contra los civiles

Esclarecedor es el capítulo que el autor dedica a la guerra contra los civiles, sobre todo la parte que habla de la segunda guerra mundial. Son sorprendentes las diferencias abismales entre el frente oriental y el occidental. Durante la segunda guerra mundial “apenas” 1.2 millones de personas mueren en Francia, Gran Bretaña, Holanda y Bélgica[3], es decir, en el frente occidental, mientras que el oriental –los Balcanes, Polonia y la URSS- los muertos alcanzan los 31 millones, un porcentaje entre el 10 y el 20% de la población de esos países[4].

¿A qué se debe esta diferencia brutal? Según Traverso la guerra en el frente occidental mantuvo muchas de las premisas que se marcaban todavía en 1914, para Alemania, Francia y Gran Bretaña eran naciones dignas, a un nivel cultural y racial semejante –que nunca superior- al suyo, eran naciones que debía ser absorbidas y asimiladas por el III Reich, sin embargo, el este de Europa era considerado el espacio vital para la expansión de Reich. Fue una guerra contra el bolchevismo, por lo tanto una guerra ideológica, una guerra colonial, por la conquista del espacio vital y una guerra racial, contra los judíos –a su vez para los nazis todos los bolcheviques eran judíos- y contra los eslavos y asiáticos, no tan despreciables como los judíos, pero subhombres para la teoría racial nazi. Estas tres premisas desembocaron en lo que sin duda ha sido la guerra más cruel de este periodo. En occidente se respetaron a los civiles –excepto a las minorías y a los comunistas- en orienta la guerra era de exterminio. Al final del libro Traverso recuerda como los intelectuales de la época “olvidaron” la cuestión judía, que no sería rescatada hasta la década de los 70 y como los intelectuales antifascistas ignoran o directamente niegan los crímenes de la URSS durante el gobierno de Stalin, Traverso reflexiona “[el] olvido del estalinismo fue tan profundo como grave era la amenaza fascista”[5].

Traverso explica con este argumento, como es “entendible” que la entrada en Alemania del ejército soviético se saldara con tantísima crueldad, según su argumentación, cuanto mayor es la represión del atacante mayor es la depuración del defensor cuando logra triunfar, el autor nos lo ejemplifica al principio del libro con el ejemplo de su pueblo natal, cuando la resistencia logró entrar el día de la liberación al pueblo, lo primero fue buscar a los colaboradores para eliminarlos, y si no se encontraban suficientes, aquellos sospechosos de serlo, o que por su origen lo podrían ser  –como tener un apellido alemán- eran “ajusticiados”.

8. Apartado crítico y conclusión

A sangre y fuego a parte de lo reseñado es mucho más, resulta muy complicado hacer un resumen del cuerpo argumentativo del libro debido a que cada capítulo y cada entradilla tienen argumentos y tesis que darían para reflexiones de centenares de páginas. La principal virtud de este libro es su capacidad de síntesis, la cantidad de conceptos y de ideas que están resumidas en 226 páginas es increíble. El libro es un complemento indispensable para conocer el periodo histórico de 1914 a 1945, no analiza temas económicos ni hace un recorrido político, sus aportes se centra en el apartado cultural, por lo tanto es necesario apoyarse en otros trabajos para alcanzar una mayor profundidad, sin duda esos trabajos ya están realizados por otros historiadores, Traverso es consciente y se centra en los temas que todavía no están lo suficientemente desarrollados ni investigados. En la carrera se me ha recomendado este libro en varias ocasiones, y ahora entiendo el porqué de tanto aplomo, sin duda la lectura de este libro es fundamental para conocer con profundidad el periodo histórico de la guerra civil europea.

A sangre y fuego se nota que es el resultado de muchos años de trabajo, por parte de un historiador profesional enfocado hacia la historia social y cultural, buena prueba de ello es la cantidad de referencias bibliográficas y la disparidad de estas, desde ultimísimos estudios de la violencia republicana en Zaragoza, pasando por las aportaciones teóricas del mayor ideólogo del nacional-socialismo hasta lecturas y referencias a panfletos bolcheviques de principios del siglo XX.

Hay una crítica muy concreta que sí que me gustaría plantear, cuando Traverso habla de la depuración hace referencia a la diferencia entre los juicios que hay tras la segunda guerra mundial, en la zona occidental y oriental, Traverso afirma que en la zona occidental la indulgencia es enorme, y que durante el periodo inmediatamente posterior, antiguos altos cargos del fascismo alemán e italiano siguen presentes en la primera línea de las magistraturas de las nuevas repúblicas italiana y alemana. Incluso un redactor de las leyes de Nuremberg de 1935 formó parte del gobierno de Adenauer[6], la indulgencia por parte de las autoridades aliadas fue –a mi juicio- excesiva con aquellos que edificaron el aparato del nazismo que recordemos fue causante directo de unos 60 millones de muertos. En el lado oriental la justicia fue más “justa” y un porcentaje mucho mayor de nazis y colaboracionistas fue sentenciado a muerte o a duras penas. Mi crítica viene no por lo que dice, si no por lo que deja de decir, no sé si es a consecuencia de la síntesis o si es un olvido consciente.

Es evidente –y la historiografía lo ha demostrado- que la indulgencia de los aliados con los derrotados se debió en gran parte a la necesidad de absorber esos cuadros altos e intermedios en los aparatos de los estados vencedores en su lucha contra el comunismo, conocemos la Operación Paperclip en la centenares de científicos nazis son reclutados por el servicio de inteligencia y militar norteamericano para poner al servicio de EEUU los adelantos nazis, también la Operación Gladio en la que cuadros intermedios de las SS, del ejército nazi y fascistas italianos se enrolan en una organización terrorista al servicio de la OTAN en lucha contra el comunismo en los países occidentales. Traverso no nombra en A sangre y fuego la intencionalidad política de estas absoluciones.  Más allá de los porqués de la no inclusión de este tema, es interesante la reflexión que se puede sacar al respecto:

Cuando el orden liberal es sustituido por el fascista en los territorios derrotados tras la Gran Guerra, son las élites económicas de estos países las que finalmente dan el apoyo determinante a estas formaciones. Durante el auge del fascismo algunos liberales y conservadores de los países victoriosos -supuestamente “democráticos”- apoyaron y alabaron las andanzas de Mussolini contra el comunismo, también negaron el apoyo a la democracia española contra el fascismo. Sólo se posicionaron claramente contra este cuando sus intereses económicos y diplomáticos en el continente fueron claramente trastocados por la Alemania Nazi.

¿Fue la guerra de los aliados contra el fascismo una guerra total? A nivel de víctimas y de masacres está claro que sí, pero dentro de los parámetros de Traverso ¿Se enfrentaron realmente dos proyectos contrapuestos incapaces de sobrevivir el uno con el otro? La posterior absorción por parte de las “democracias” liberales de los restos del aparato nazi-fascista nos hace entrever que la guerra entre nazis, fascistas y aliados fue una guerra entre estados miembros de un mismo corpus que mantiene una misma base, su sistema económico. En una reseña de este tipo resulta imposible profundizar en esta reflexión, pero creo que queda claro por dónde van los tiros.

Para concluir; el tema “estrella” de este periodo es la violencia, y Traverso realiza un análisis brillante de sus causas, canalizaciones, desarrollo y consecuencias, pocos se habían atrevido a ponerse en la piel de los verdugos y en analizar las verdaderas causas de la violencia exacerbada propia de este periodo histórico, este es para mí el punto más importante del libro y el que más ha contribuido para mí formación como historiador. Realizar una crítica general negativa al libro me resulta casi imposible, quizá este, podría ser mucho más divulgativo si utilizara un lenguaje más llano e introdujera historia política y económica, aunque se ampliara el número de páginas podría llegar a muchos más lectores. Me temo que hoy por hoy este libro solo es leído por historiadores. De todas formas para mí es un libro de referencia a la altura de Historia del siglo XX de Hobsbawm o La formación de la clase obrera en Inglaterra de E.P. Thompsom.






[1] Datos sobre la vida académica de Traverso recogidos de un portal en internet: http://www.fce.com.ar/ar/autores/autor_detalle.aspx?idAutor=1558
[2] Enzo Traverso, A sangre y fuego, PUV, Valencia, 2009, pg. 35.
[3] Ibíd. pág. 95.
[4] Ibíd. pág. 94.
[5] Ibíd. pág. 210
[6] Ibíd. Pág. 128.